Se trata de un conjunto de dos saltos de agua situados en el paraje de Santa Eufemia. La belleza de este lugar reside en la combinación de lo humano y lo natural:
El salto de la presa: Una presa de origen medieval que, cuando el río lleva suficiente caudal, crea una cortina de agua uniforme y ruidosa.
El salto natural: Justo unos metros más abajo de la presa, el terreno presenta un desnivel natural por donde el río cae entre rocas y vegetación, creando una cascada salvaje.
Es un lugar especialmente impresionante en invierno y primavera, o tras días de lluvia intensa, ya que el resto del año el cauce puede ser mucho más modesto.